¿Merece la pena visitar el Duomo de Milán?
Si estás planificando un viaje al norte de Italia, seguramente te preguntas si el Duomo de Milán, la impresionante catedral gótica, merece la pena visitarlo. Ahora mismo, te aseguramos que sí, y descubrirás los motivos de nuestra afirmación.
Horario de apertura
La catedral abre todos los días de 9:00 a 19:00, mientras que las azoteas y el museo tienen horarios específicos.
Ubicación
La catedral se encuentra en la Piazza del Duomo, en el centro geográfico de la ciudad.
Tiempo estimado de visita
Una visita a la catedral, la zona arqueológica y las azoteas dura de 1,5 a 4 horas, o hasta 4 horas si se incluye el museo.
¿Merece la pena si estoy viajando por Italia?
Sí. Entendemos que es normal tener dudas sobre si la Catedral de Milán debería tener un lugar en tu itinerario de viaje por Italia, ya que compite con destinos tan emblemáticos como Roma, Florencia o Venecia, pero nuestra recomendación es que no deberías perder la oportunidad de visitar el Duomo si estás recorriendo este país europeo, no solo por la majestuosidad de la catedral, que por sí sola justifica la visita, sino también porque Milán es una ciudad elegante, artística y conocida como el motor económico y de diseño de Italia.
Piensa un momento en Italia. Aunque seguramente una deliciosa pizza apareció en tu mente, es posible que también hayas pensado de inmediato en ruinas antiguas y en el arte del Renacimiento.
Sin embargo, Milán ofrece algo totalmente distinto: una mezcla de historia impresionante y modernidad chic. La Catedral de Milán, el Duomo, es una obra maestra gótica que tardó casi seis siglos en completarse. Actualmente es la quinta catedral más grande del mundo, y solo verla, con esas miles de estatuas en su fachada, ya merecerá la pena. Es una de esas paradas obligatorias que te hacen sentir pequeño ante la magnitud del arte creado por el ser humano.
Pese a todo, Milán tiene mucho más que ofrecer. Justo al lado del Duomo, puedes visitar la Galleria Vittorio Emanuele II, que es una de las galerías comerciales más antiguas del mundo. No es solo un lugar para ir de compras, aunque allí están las tiendas de lujo más famosas; es una maravilla arquitectónica con techos de cristal y preciosos mosaicos. ¿Sabías que allí está el famoso mosaico del toro, donde la tradición dice que, si giras sobre sus genitales, te trae suerte? Suena divertido, pero es un ritual que verás hacer a locales y turistas.
Si eres amante del arte, no puedes planear un viaje a Milán sin ver La última cena de Leonardo da Vinci. La obra se encuentra en el refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie. Eso sí, tienes que reservar con bastante antelación, porque las entradas se agotan rápidamente.
La pintura de “La última cena” de Leonardo da Vinci, que muestra a Jesucristo y a sus doce apóstoles sentados en una mesa larga
Además, Milán tiene una vida cultural increíble. ¿Te gusta la ópera? El Teatro alla Scala es una de las casas de ópera más prestigiosas del mundo. Aunque no vayas a una función, visitar su museo ya te da una idea de la historia musical y social de la ciudad.
Y si lo que te interesa es la moda o el diseño, Milán es tu lugar. El Quadrilatero della Moda (el Cuadrilátero de la Moda) no es solo para quienes viajan con un gran presupuesto. Pasear por sus calles, como Via Montenapoleone, y ver los escaparates es una excelente manera de descubrir nuevas tendencias.
En resumen, sí, merece la pena visitar el Duomo de Milán, porque es una de las catedrales más espectaculares que verás jamás, pero además te permitirá completar tu viaje visitando lugares turísticos cercanos que te acercan de manera detallada al arte de renombre mundial, a la historia gótica y, por qué no, a disfrutar de un fantástico almuerzo o cena con vistas a una de las ciudades más conocidas de Italia. Te está dando curiosidad, ¿verdad?
¿Cuánto duran las colas?
Seamos sinceros, nadie quiere perder su valioso tiempo de viaje haciendo cola, ¿verdad? Por eso es importante que sepa cuánto tiempo tendrá que esperar en las colas, ya que, inevitablemente, entrar en una maravilla arquitectónica como el Duomo implica pasar por varios controles y, sí, hay distintas colas según lo que quiera visitar.
La cola principal, que hay que hacer para acceder al interior de la Catedral, suele ser la más larga, especialmente en temporada alta (verano, Pascua y Navidad). Si llega a media mañana (entre las 10:00 y las 12:00), es habitual encontrar esperas de 30 a 45 minutos. Sin embargo, hay un truco que le ahorrará mucho tiempo: si ya tiene su entrada comprada con antelación (que es lo mejor que puede hacer, como veremos más adelante), puede ir directamente al acceso para visitantes con entrada comprada, que suele tener una cola mucho más corta o, en ocasiones, ninguna.
Luego están las colas para los distintos accesos a la azotea. Tiene dos opciones para subir: el ascensor o las escaleras. La cola del ascensor casi siempre es más larga, ya que es la opción más cómoda y la más utilizada. En horas punta, puede esperar fácilmente unos 20-30 minutos solo para subir. La cola de las escaleras suele ser más rápida, quizá unos 10-15 minutos. Aquí, su decisión debe basarse en su capacidad para subir o bajar escaleras y en su nivel de cansancio.
Por último, dentro de la catedral no hay colas adicionales para ver las capillas principales o la zona del altar, salvo para bajar al Tesoro o al Baptisterio, que son visitas más rápidas y con menos afluencia.
¿Y merece la pena subir a la azotea?

¿Y merece la pena subir a la azotea?
¡Sí! Subir a la azotea del Duomo es una experiencia imprescindible que ofrece una perspectiva única, distinta a la de cualquier otra catedral italiana. Los visitantes entran en un "bosque de mármol" de más de 3.400 estatuas y 135 agujas, lo que permite contemplar de cerca la artesanía gótica y la emblemática Madonnina dorada.
Más allá de los detalles arquitectónicos, las terrazas ofrecen unas vistas panorámicas impresionantes de la Piazza del Duomo, la Galleria y el perfil urbano moderno. En los días despejados, los Alpes a lo lejos crean un telón de fondo espectacular. Tanto si elige la subida más aventurera por las escaleras como la comodidad del ascensor, llegar a la cima revela la verdadera magnitud de esta obra maestra, convirtiéndola en el broche de oro perfecto para cualquier visita.